PERSONAJES
‘Cada reto personal es
Como Jugar una Final’
Por:
Guillermo Suárez
Óscar
Eduardo Córdoba Arce
Recuerda su
época de colegio como algo muy
importante.
Fue la base de su
vida, debido a que desde muy
pequeño tuvo que tomar
decisiones de adulto, todo con
el fin de cumplir con uno de sus
mayores sueños:
Ser arquero
profesional de fútbol.
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De la vida profesional
de Óscar Córdoba, existe
mucha información: se
sabe que fue campeón de
tres ligas de primera
División en tres países
(Colombia, Argentina y
Turquía), que el primer
equipo en el que debutó |
Luego, por decisión de
sus padres, cursó parte
de
su bachillerato en el
Colegio Berchmans,
también de Cali, un
colegio jesuita, donde
la educación es
personalizada y está
encaminada a formar al
ser
humano desde el respeto. |
fue el Atlético Nacional
en 1988, se sabe también
que en el 2001 fue
catalogado por la IFFHS
como el segundo mejor
portero del mundo, pero
de sus aspectos
familiar y personal se
conoce muy poco, y sí
que vale la pena
hacerlo. ¡Es un ejemplo
para seguir! La infancia
y la adolescencia de
Córdoba estuvieron
divididas en dos grandes
momentos: el primero |
“Me siento agradecido
con la vida porque me
permitió hacer lo que
más me gusta y
conocer lugares
inolvidables, todo esto
desde
muy joven”. |
Debido a su buena
condición física y a sus
claras habilidades para
jugar al fútbol, Córdoba
empezó a ser convocado
para participar en la
Selección Valle, y de
ahí a la Selección
Colombia Prejuvenil,
compromisos que lo
desplazaron más de las
aulas para incursionarlo
en el rentable
mundo del balompié. El
segundo momento es en
1987, cuando se fue a
vivir a Medellín, donde |
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fue su paso por el San
Luis Gonzaga, un colegio
marista de Cali, donde
vivió momentos propios
de la edad, rodeado de
amigos y de actividades
culturales, compartía
con sus compañeros de
clase y practicaba
bastante deporte: “Los
compromisos deportivos
me mantenían alejado de
las aulas de clase y eso
me perjudicaba
bastante”, afirmó. |
empezó su más grande
sueño y lo lograría con
el Atlético Nacional.
Por los compromisos
adquiridos, se vio
obligado a seguir sus
estudios en el Colegio
San Ignacio de Loyola
(Medellín), en la
jornada nocturna, donde
aprendió que “se tiene
que aprovechar lo mucho
o poco que te ofrece la
vida y que no se puede
perder el tiempo en
cosas que |
no valen la pena”. Sus
compañeros de clase ya no eran
jóvenes de la que no contaban
con los mismos beneficios
económicos. Pero, ese ejercicio
lo convirtió en una persona más
madura.
Cuando llegaron todos esos
logros, también llegó a su vida
Mónica Arteaga, su actual
esposa, con quien contrajo
matrimonio a los 19 años. Óscar
siempre recuerda que como
estudiante no fue uno de los
mejores, pero a la hora de dar
un consejo no ahorra palabras
para decir que el estudio es lo
más importante en la vida, que
es bueno conseguir trabajo, pero
todo eso, sin educación no es lo
mismo.
Ahora, padre de tres hijos
-Tatiana (22), Vanessa (16) y
Adrian (3)- se siente orgulloso
de todos los logros que obtuvo
en su vida profesional y
familiar, pero como todos dejó
uno pendiente: el de estudiar
administración deportiva para
mejorar el Fútbol y ser tan buen
director técnico como lo fue
custodiando los tres palos. |
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“La vida no es
nada fácil,
y el haber dejado de
estudiar es una de
las
cosas que más me
arrepiento.
Es muy difícil
estudiar y trabajar
al
mismo tiempo”.

Fotos:
Juan Amaya |
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Foto: Archivo / EL
TIEMPO
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